The Dragon Prince demuestra cómo hacer buen entretenimiento incluyente

Con dos temporadas, la serie ya se ha ganado una reputación como una de las fantasías animadas más diversas y mejor escritas de la historia.

La temporada 3 de The Dragon Prince continúa demostrando que el programa está verdaderamente comprometido con los valores de la diversidad y se esfuerza por abrir nuevos caminos al mismo tiempo que desarrolla sus personajes orgánicamente, algo totalmente raro de ver en estos días, donde temas de tolerancia se sienten metidos con calzador.

Durante demasiado tiempo, el género de fantasía se ha sumido en una gran falta de creatividad, principalmente en la trama y los personajes, pues aunque sus mundos sean vastos e imaginativos, las personalidades son siempre casi las mismas entre proyecto y proyecto. Predominantemente heterosexuales, los varones blancos, no importa si en realidad eran humanos o no, fueron, en general, el estándar a lo largo del siglo XX. A medida que Hollywood y las mentes creativas fuera de él presionan por una mayor diversidad e inclusión, el proceso ha demostrado ser lento, e incluso muchas veces se siente que no está bien hecho.

Thor, de 2011, por ejemplo, exploró el mundo de los asgardianos, con diversidad en sus personajes. Heimdall, representado por el actor de color Idris Elba y Hogun, interpretado por el japonés Tadanobu Asano fueron pasos leves en la dirección correcta, pero indicativos de que Hollywood tenia mucho miedo en hacer inclusión adecuada. Ni Heimdall ni Hogun son personajes importantes con vidas propias; sirven exclusivamente dentro de las películas en las que aparecen para ayudar u obstaculizar a un elenco casi completamente blanco. Sus personajes hablan con el tono que todos a su alrededor, y no aportan casi nada nuevo a lo que bien podría ser una buena experiencia cultural de los actores.

Por el contrario, The Dragon Prince muestra cómo la diversidad en múltiples espectros puede florecer en todo el mundo de una fantasía y enriquecerla con todas las frutas que tiene para ofrecer. Si bien varias características de los personajes están arraigadas en ellos de tal manera que todo su personaje no gira en torno a su color o discapacidad, esos aspectos siguen siendo parte de lo que realmente son.

Uno de los excelentes ejemplos del programa es Amaya, el comandante militar sordo de las fuerzas de Kotalis. La discapacidad de Amaya está entretejida en su personaje de manera tan orgánica que siempre está presente sin que todo su personaje se fije en ella. Raramente menciona la discapacidad, pero el público lo sabe a través del lenguaje de señas utilizado para comunicarse con ella. La serie elimina la subtitulación de Amaya y si otro personaje no está presente para traducir la audiencia, puede que ni siquiera sepa lo que está diciendo, lo cual es realista.

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Los personajes son algo que vale muchísimo la pena en esta serie.

Amaya misma es codificada como asiática por los creadores, mostrando su dedicación a no tratar la blancura como una especie de defecto. Del mismo modo, los personajes principales de la serie, los príncipes Ezran y Callum, son mestizos, y la relación de los medio hermanos coloca a una unidad familiar no tradicional en el centro de la muestra. El rey negro Harrow, como el patriarca de la familia, es incluso un personaje moralmente complicado rodeado de una corte cuya blancura o negrura tampoco se ajusta perfectamente a las líneas morales.

La dedicación está en integrar las inmensas variedades de la vida humana en la ficción de una manera que se siente real. Si bien no son ofensivos, complacientes ni reductivos, tales representaciones muestran cuán fácil es integrar tales elementos. La gente de Rayla, los elfos lunares de piel pálida, hablan con un acento escocés, mientras que sus contrapartes, los elfos del fuego solar de piel oscura emplean un acento francés. No importa que Escocia o Francia no existan en su mundo, y no importa el origen racial de esos países en la vida real: lo importante es disfrutar de la variedad de la humanidad y evitar la tentación de pintar todo con un pincel amplio y fácil.

La misma actitud se aplica a la orientación sexual en el programa. La temporada 3 presentó a dos hombres profundamente enamorados: esposos que comparten un beso en pantalla, cuya presentación es tan común como debería ser. Sin duda, un ejemplo para el resto de la industria.

Y tu, ¿ Qué piensas de los temas de inclusión y diversidad en el entretenimiento? ¿Ya viste The Dragon Prince? Déjanos leerte en los comentarios.

Fuente: CBR

Paul Jagger Administrator

Jugador ávido, con cierta obsesión por obtener el 100%. Entusiasta de la Historia y Cultura Gamer, comparto reviews y holidays de videojuegos de todos los tiempos, algún meme, pensamiento o noticia. Todo con sencillez y buen humor, sin aspirar a Hardcore.

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